2011-04-08
Ruidos Llosa
ANDRÉS NEUMAN



Hay demasiado ruido alrededor de Vargas Llosa. Lo cual es comprensible, ya que no cesa de emitir opiniones políticas. Algunas me parecen aberrantes, otras discutibles, otras valientes por incómodas. Más allá de su neoliberalismo, Vargas ha sido siempre un provocador ideológico. Incomoda a la izquierda ortodoxa (lo hace desde el caso Padilla) y también a la derecha recalcitrante (defiende el aborto, el laicismo, el matrimonio homosexual).

Ahora bien, si este año inaugura la feria es porque acaba de ganar el Nobel. Porque es el primer Nobel latinoamericano en veinte años, y porque la de Buenos Aires se considera la feria del libro más relevante de Sudamérica. Rasgarse las vestiduras por enésima vez, y centrar el debate en la significación política del autor, es distraerse de estas circunstancias.

Insinuar que, invitando a Vargas, de alguna forma se aprueban sus postulados ideológicos, es tan simplista como creer que, de haberle otorgado a Borges un justo premio, la academia sueca habría avalado sus lamentables opiniones sobre la dictadura. Resultaría inquietante juzgar contradictorio que un escritor critique a un Gobierno y sea oficialmente invitado. ¿O se debe elogiar a un gobernante para protagonizar un evento literario? En cuanto a las proclamas nacionalistas que exigen que la feria sea siempre inaugurada por autores locales, semejante idea habría hecho reír a Borges, Cortázar y Puig juntos. Lo cual, por otra parte, supondría un extraño logro.

Respecto a las manifestaciones de Vargas, sin duda ha cometido graves equivocaciones. Especialmente sobre la supuesta falta de libertades en la Argentina actual, observación imperdonable tratándose de un país que, por desgracia, conoce bien la pérdida de derechos, la represión o la censura. Nada de eso hay, lo cual queda inteligentemente demostrado con esta invitación al autor. Quien con todo merecimiento literario, como creador de media docena de obras maestras, inaugura la feria del libro, gracias a la libertad democrática de la que él parecía dudar. Que tome nota.