2009-04-25
Ministerio del Misterio
ANDRÉS NEUMAN



Estimados ciudadanos, estimadas ciudadanas. Queridos contribuyentes, queridas contribuyentas. Amados votantes, amadas votantas.

Estarán ya, suponemos, al tanto de las últimas reestructuraciones de nuestro equipo de gobierno, que tanto bien traerán a la eficacia de su tarea. De todos modos hemos considerado que, en aras de la transparencia que siempre nos ha distinguido, sería oportuno ofrecerles una breve descripción de dichas reformas.

Antes que nada, y muy importante, el vicepresidente primero ha pasado a ser primer vicepresidente. Somos conscientes de que, a primera vista, las diferencias del cargo no parecen profundas. Sin embargo, si se analiza con detenimiento, la decisión resulta crucial: un vicepresidente primero implica la existencia simultánea de otros vicepresidentes, a veces de muchos otros, que pueden complicar la tarea de gobierno. Con la creación de la novedosa figura de primer vicepresidente, en cambio, nos hemos asegurado la inexistencia de todos los vicepresidentes anteriores. Este vicepresidente de ahora será el único, y todos los demás no cuentan porque en realidad ocupaban otro cargo. La idea, no dirán que no, es como para importarla a la Casa Blanca. No lo descartamos.

La segunda medida de reestructuración del gabinete ha consistido en fusionar el incómodo Ministerio de Medio Ambiente con el fundamental Ministerio de Industria, que ha pasado a denominarse Ministerio de Productividad y Contaminación. Naturalmente, la ecología continúa siendo uno de los pilares de nuestro programa. Por eso lo primero que hemos hecho ha sido reciclar todos los ejemplares de nuestros proyectos de sostenibilidad.

Sabemos que la tercera medida ha generado cierta polémica, pero confiamos en que sus resultados hablarán por sí solos. Llevamos años escuchando que nuestros jóvenes licenciados caen en el paro y que cada vez son menos los alumnos cultos. Pues bien. Dejando el nuevo plan de estudios en manos del Ministerio de Agricultura, solucionaremos dos conflictos a la vez: multiplicaremos los puestos de trabajo en el campo y tendremos más jóvenes cultivados que nunca.

Gracias, gracias, de verdad. Sólo cumplimos con nuestro deber. Muchas gracias.

La cuarta medida está directamente encaminada a reducir la burocracia que en ocasiones, lo admitimos, ha ralentizado un tanto nuestras decisiones. Por eso, aunque pueda parecer impopular, hemos suprimido la totalidad de nuestras comités asesores. A partir de ahora las decisiones se tomarán de forma rápida, eficaz y expeditiva: el presidente propondrá los proyectos y el vicepresidente único las votará a mano alzada. En cuanto al elevado número de asesores que ha quedado sin función asignada, estamos trabajando en ello con celeridad. De hecho tenemos el orgullo de anunciarles que acabamos de crear un prestigioso comité asesor, cuya tarea urgente será idear nuevas salidas para todos los miembros de los antiguos comités. Toda vez que este flamante comité asesor está provisionalmente formado por los anteriores asesores, puede decirse que el problema ha quedado resuelto incluso antes de abordarlo.

Podríamos, en fin, continuar enumerando punto por punto los avances organizativos del gobierno. Pero, para no abrumarlos con cuestiones técnicas, nos limitaremos a concluir con la que acaso sea la más innovadora de esta serie de mejoras. No serán pocas las ocasiones en que los ciudadanos y las ciudadanas puedan haber sentido, digamos, cierta desorientación ante las medidas adoptadas por nuestro equipo. Desorientación, confusión, incluso objeciones. Lo comprendemos bien: no siempre los gobiernos sabemos trasladar los mensajes a sus auténticos beneficiarios, o sea ustedes mismos. Por ese motivo, porque nuestro objetivo es estar siempre cerca de sus inquietudes, y para todo aquello a lo que la ciudadanía no le encuentre ninguna explicación, hemos creado una cartera de vanguardia: el Ministerio del Misterio. A él nos remitimos si ha quedado alguna duda.