SINOPSIS

Andrés Neuman no cree que a las palabras se las lleve el viento. Más bien, afirma, viajan, vuelan alto y se comparten. Esa cualidad aérea les permite permanecer, propagarse, habitar en la memoria.

Este libro es un cruce de caminos donde los vientos líricos que el autor ha trazado a lo largo de siete poemarios y quince años se entrelazan, se potencian y juegan a fugarse. Los paisajes de la infancia, propia o ajena. Las siluetas trazadas por el amor y otros enigmas. Las preguntas que nos alumbran con la categórica inexistencia de una respuesta.

Los poemas que componen Vendaval de bolsillo han sido expresamente seleccionados y revisados por el autor para esta edición. Sin limitarse al orden cronológico, el poeta ha reordenado los textos para que inventen –entre ellos y con el lector– un diálogo distinto; para dotarlos de otra vida; para que sean leídos de nuevo –y como sucede siempre con la poesía– por primera vez.

DOS POEMAS DE VENDAVAL DE BOLSILLO

 

Almadía
Oaxaca, 2014

 

PALABRAS A UNA HIJA QUE NO TENGO


Entornaré tus ojos si prometes soñarme.
Compréndeme, no es fácil velar por alguien siempre:
a veces necesito saber que tienes miedo.
Cuando sepas hablar, dame mi nombre;
diciéndome papá habrás hecho bastante.
En invierno no abrigues demasiado
tu cuerpo de princesa, más útil y más noble
es irse acostumbrando a resistir.
Acepta golosinas de los desconocidos
(no está el mundo como para negarse)
pero apréndete esto en cuanto puedas:
más frecuente es lo amargo, que te ignoren,
y no los caramelos.
Te enseñaré a leer fuera del aula
y llegada la hora quiero que escribas «mar»
sobre los azulejos del pasillo.
Cuando cruces por fin la calle sola
sabrás que el riesgo y la velocidad
perseguirán tus días para siempre.
No creas que en el fondo no soy un optimista:
de lo contrario tú no estarías ahí
cuidando que te cuide como debo.
Como ves, desconfío
de quienes no veneran el asombro
de estar aquí, ahora.
Existe la alegría, pero duele;
tendrás que conseguirla.
Y cuando la consigas tendrás miedo.





LA DULCE CUCHARADA


Es lo que necesito para hablar.
No el hecho: la inminencia.
No el vuelo del gran pájaro
sino un roce de ala.

La palabra dibuja
la meta sin el límite.
En su persecución interminable
el casi me seduce, me transporta.

Tengo ganas de casi para siempre.
De restarle a lo exacto la dulce cucharada.