SINOPSIS

El presente volumen reúne íntegramente la obra poética de Andrés Neuman, desde sus tempranos inicios en 1997 hasta la actualidad. El período abarcado coincide además con una década exacta, funcionando a modo de primer balance personal y escala en el camino. Todos los poemarios publicados con anterioridad se ofrecen aquí en una edición minuciosamente corregida por el autor, con el añadido especial de dos nuevos libros inéditos hasta hoy: Mundo mar y Alguien al otro lado.

ALGUNOS POEMAS DE DÉCADA (poesía 1997-2007)

 

Acantilado
Barcelona, 2008
ed. bolsillo, 2012

 

(EL GRAN ARTE)


¿Y si mentir no fuera vil
ni tan siquiera grave, no tuviese
fatales consecuencias,
no fuese irremediable ni sonase a pólvora;
y si mentir
no dejara marchitos los jardines
ni congelase el manantial sagrado
que riega nuestros sueños;
y si después de todo
mentir no fuera malo
sino sólo difícil?


[de Métodos de la noche, 1997-1998]





(PALABRAS A UNA HIJA QUE NO TENGO)


Entornaré tus ojos si prometes soñarme.
Compréndeme, no es fácil velar por alguien siempre:
a veces necesito saber que tienes miedo.
Cuando sepas hablar, dame mi nombre;
diciéndome papá habrás hecho bastante.
En invierno no abrigues demasiado
tu cuerpo de princesa, más útil y más noble
es irse acostumbrando a resistir.
Acepta golosinas de los desconocidos
(no está el mundo como para negarse)
pero apréndete esto en cuanto puedas:
más frecuente es lo amargo, que te ignoren,
y no los caramelos.
Te enseñaré a leer fuera del aula
y llegada la hora quiero que escribas «mar»
sobre los azulejos del pasillo.
Cuando cruces por fin la calle sola
sabrás que el riesgo y la velocidad
perseguirán tus días para siempre.
No creas que en el fondo no soy un optimista:
de lo contrario tú no estarías ahí
cuidando que te cuide como debo.
Como ves, desconfío
de quienes no veneran el asombro
de estar aquí, ahora.
Existe la alegría, pero duele;
tendrás que conseguirla.
Y cuando la consigas tendrás miedo.


[de El tobogán, 1998-2001]





(LA DULCE CUCHARADA)


Es lo que necesito para hablar.
No el hecho: la inminencia.
No el vuelo del gran pájaro
sino un roce de ala.

La palabra dibuja
la meta sin el límite.
En su persecución interminable
el casi me seduce, me transporta.

Tengo ganas de casi para siempre.
De restarle a lo exacto la dulce cucharada.


[de Mística abajo, 2001-2007]





IX


¿No es cierto, jugador,
que el tránsito que observas en las bolas
se parece a la trágica armonía
del tiempo cuando pasa,
de la vida que ocurre
y se detiene
para iniciarse en otro cuerpo?


[de El jugador de billar, 1998-1999]





La guillotina del minuto cae,
recorta una fracción de luz enrojecida.
No habrá noche. Tampoco aves oscuras.
Será siempre esta hora paciente, indefinida.
Sólo las cosas, los objetos pequeños de la casa,
su absorbida belleza, el pulso que transmiten,
su acaso extravagante sencillez,
te gobiernan y son cuanto tú sabes.
Te aplicas a olvidar y lo consigues.
No escucharás el sueño
que perfore tu sien como una avispa.


[de La canción del antílope, 1999-2000]





VI


El silencio se baña. Está sediento.
Con su boca de estrellas ha dejado
la marca de los lobos en el agua.
La presa no aparece.
Hay un extraño amor en este miedo.
El mar de noche
vuelve a ser el origen del enigma,
ese hoyo anterior a las preguntas.

Perdido el horizonte,
en unión lo creado y lo vacío,
dos ojos salvavidas buscan nombre.


[de Mundo mar, 2000-2005]





II


Qué le han hecho a mi cuerpo,
cómo se ha transformado en este impulso
que en lugar de caminos abre zanjas.
Todavía me extraña este vacío,
el vacío también es un acorde.
Al fondo de la boca que perdí
alguien nombra mis agradecimientos.
Qué raro, balbucea,
qué raro ser un muerto pensativo.


[de Alguien al otro lado, 2003-2006]





HOJA caída
sobre el cristal del coche.
Envejecer.


[de Gotas negras, 2000-2002]





MEDIA gaviota
dormida sobre el agua.
La luz la empuja.


[de Gotas de sal, 2004-2005]





(SONETO DE LA BUENA COMPAÑERA)


Eres cómplice y gustas del capricho,
llevas inteligencia hasta en los pechos.
Me enseñan los silencios de tus hechos,
me remas en el alma con lo dicho.

Demuestras que los celos son un nicho,
te gustan el aroma y los derechos.
Te niegas a alejarte de los lechos,
dices que la tristeza es un mal bicho.

No cambias la razón por una rosa
y trasnochas los lunes y los martes
y leo tu presencia en cada cosa.

Y tus ojos son dos distintas artes
y me has dado un regalo hasta la fosa
y eres mi amor entero con sus partes.


[de Sonetos del extraño, 1997-2006]