CUATRO SONETOS DE SONETOS DEL EXTRAÑO

 

Cuadernos del Vigía
Granada, 2007

 

(EL EXTRAÑO)


Yo me nutro de errores y de sangre,
jamás podré tener otro retrato
que este casi saber, este conato
de amor en la mitad de la masacre.

¿Hacia dónde camino? Es lo de menos.
Camino, que ya es mucho, y rompo el paso.
Mi sed ya no tendrá forma de vaso
sino de voz impura, aliento lleno.

He cambiado el escudo por la duda
y apenas reconozco mis heridas:
no es la piel, es el tiempo lo que muda.

Dejaré las limpiezas conocidas
por otras suciedades más desnudas
que consigan arder como dos vidas.





(SONETO DE LA BUENA COMPAÑERA)


Eres cómplice y gustas del capricho,
llevas inteligencia hasta en los pechos.
Me enseñan los silencios de tus hechos,
me remas en el alma con lo dicho.

Demuestras que los celos son un nicho,
te gustan el aroma y los derechos.
Te niegas a alejarte de los lechos,
dices que la tristeza es un mal bicho.

No cambias la razón por una rosa
y trasnochas los lunes y los martes
y leo tu presencia en cada cosa.

Y tus ojos son dos distintas artes
y me has dado un regalo hasta la fosa
y eres mi amor entero con sus partes.





(EL BANQUETE)


Si atravieso la próxima espiral
complétame la fuga con un beso
por debajo del lóbulo; con eso
vendería mis bienes por el mal.

Qué sencillo intercambio: la moral
se muere entre tus piernas por exceso,
entrego la conciencia y luego ingreso
en tu nerviosa boca de panal.

Inventar un idioma que se calle.
Malhablarnos. Hacer de ti a mordiscos
mi mejor apetito hasta que estalle

la tacaña razón de los ariscos,
la obsesión de ordenar cada detalle,
el miedo a que el placer nos deje bizcos.





(NARCISO FRENTE AL W.C.)


¿No es hermosa la imagen de Narciso
que se conserva intacta en estas ondas
de formas reposadas o redondas
en la taza de claro mármol liso?

Acércate, Narciso, no te escondas
que ha llegado el momento del aviso:
aunque parezca tarde, el hado quiso
que se acaben tus poses y respondas.

Será mejor soltar esa premura,
que no se impongan las coqueterías
al deber de los hombres con Natura.

Caerá una lluvia tibia en aguas frías
y admirarás la auténtica figura
de ese rostro que tanto protegías.