Un país desde los borbotones de la memoria

Luis de la Peña

 

Finalista por segunda vez del Premio Herralde de Novela, el jovencísimo Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) pertenece a esa generación de narradores nacidos en Argentina pero formados como escritores en España. De ambas literaturas ha escogido lo mejor, de modo que proporciona a su escritura una importante brillantez, el compromiso del transterrado y, sobre todo, una altura de miras difícil de prever en un autor tan joven, a pesar de los varios títulos ya publicados, entre los que se encuentran un buen puñado de libros de poesía.

Una vez Argentina es la historia, contada a saltos, de toda una estirpe familiar, también de desterrados desde las tierras del Oriente europeo a comienzos del siglo XX. Una historia que es, además, la memoria del propio país, los acontecimientos y sucesos políticos y sociales argentinos durante todo un siglo de Yrigoyenes, Videlas, Perones y Evitas y campeonatos del mundo de fútbol. Pero no se trata de una reconstrucción del tiempo pasado, sino de una mirada, a veces burlona, a veces trágica, sobre la formación de una familia y de una nación, sobre ese duro ir construyendo la existencia, piedra a piedra, como el edificio de lo que se es. Por eso Neuman ha elegido un modo de contar que huye del relato lineal, que escoge el entrecruzar la información de modo discontinuo, fragmentario, formando un collage de períodos o fragmentos sucesivos para dibujar un friso que, más allá de reconstruir los acontecimientos históricos, ofrece la mirada perturbadora y efectiva de los recuerdos. Porque Neuman no desea aquí buscar el hilo de su historia personal ni llegar a conclusión alguna sobre el presente teniendo como base el pasado. Una vez Argentina es simplemente mirar cómo fue el pasado, mirarlo con unos ojos ingenuos e inquietos, y en la contemplación recuperar un tiempo que fue suyo porque fue de todos.

A pesar de la multitud de personajes que desfilan a lo largo de la novela, el protagonista es el propio narrador, porque de él nace la mirada de lo que fue. Y es en ese modo inteligente de estructurar el relato donde nace la presencia y la fuerza del narrador. El que los acontecimientos no guarden un orden cronológico, sino el desorden propio de la memoria, hace que el narrador se sitúe en el centro del relato y adquiera la dimensión de protagonista, en cierto modo de la manera en que sucede en los libros de memorias o en los diarios, pero dejando bien claro –y he aquí el acierto- que no es ni lo uno ni lo otro, sino una novela en que lo real adquiere la dimensión de lo fantástico, y el pasado la consistencia de la epopeya que nace desde el título del libro.

La Argentina que nos cuenta Neuman es más una Argentina que ha oído –o ha leído- que ha sufrido. Es una Argentina de recuerdos, de historias de antepasados que tuvieron que poblar un lugar que les era adverso, y de un tiempo que se sucedía con los quebrantos de la inseguridad de una nación que habita en el sobresalto del golpe. “Había que tener suerte para seguir vivo”, dice el narrador refiriéndose a la situación producida tras el golpe militar de Videla, pero no era sólo suerte, era valor también el de estos pioneros que llegaron a la Pampa desde la Europa oriental. Familias de judíos huidos de los pogromos y que fueron haciendo una patria que a la postre los buscó y los expulsó. Por eso no es una novela de mate y tango, sino de construcción social y aprendizaje de la vida.

A estos dos pilares de la argumentación histórica de los recuerdos y el modo estructural fragmentario y entrecruzado se une, para constituir una obra definitiva, el idioma preciso y ligero en que el autor se siente seguro para contar esas historias que alguna vez oyó o leyó de sus abuelos y en las cuales se forjó la estirpe de un país que nacía con los vaivenes del siglo.

(La Razón, noviembre de 2003)



«Andrés Neuman vuelve literariamente a Argentina después de su excelente Bariloche. Perfectamente escrita, conmovedora novela.»
(J. Ernesto Ayala-Dip, Babelia)
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«Irónico, ingenioso, sutil y complejo, este escritor representa el futuro sano de la literatura argentina. Una vez Argentina no es un ejercicio de nostalgia; el humor de Neuman lo impide, su habilidad para elevar la anécdota se acompaña de una perspectiva distanciada y escéptica de la Argentina que evoca, y la recreación del pasado no se hace a través de la vida de esa nación, sino de la mirada personal y poética de un autor que nos transmite el pasado como ineludible transición hacia el futuro.»
(Arturo García Ramos, Abc Cultural)
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«La extremada precisión del lenguaje de sus fragmentos vive también de su experiencia poética. Las preguntas son otras y en ellas Neuman no se equivoca. Su opción por el fragmento para narrar la vida, más aún la actual, parece la más adecuada. Y la reconstrucción sentimental, un acierto.»
(Christian Barranco, Qué leer)
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«Neuman es un eslabón más de esa larga cadena de dobles nacionalidades literarias a la que pertenecen Ben Jelloun, Kazuo Ishiguro, Conrad o Nabokov. La tercera novela de Andrés Neuman viene a confirmar el talento y versatilidad de un narrador que salta de un género a otro. Una prosa estilista, desenvuelta, inteligente y de poético realismo. Una brillante trama, en la que entrecruza las fascinantes vidas de los parientes con las de los numerosos y magníficos personajes secundarios, para formar una interesante tela de araña en la que el lector queda atrapado.»







(Guillermo Busutil, La Opinión de Málaga)











«Bariloche supuso la revelación de un jovencísimo autor en el que se aunaban insólitamente brillantez y precocidad. Esta tercera novela es sin duda la más ambiciosa de las suyas, la más compleja y la de mayor carga autobiográfica. Un fresco repleto de humanidad y ternura, una canto, a pesar de todo, de vida y esperanza. Neuman lo hace todo bien, añade al cuidado formal una encomiable frescura, y al conocimiento de las tradiciones literarias un compromiso genuino con la realidad y la Historia.»







(Ignacio F. Garmendia, Granada Hoy)












«Para engordar aún más su impresionante curriculum, Neuman da a la luz una suerte de autobiografía novelada. Un emotivo y personal recorrido salpicado de anécdotas, personajes insólitos, exóticos y sobre todo entrañables, la mayoría de los cuales, incluso los más secundarios, adquiere gracias a la sensibilidad de Neuman, y con escasas pinceladas, verdadera entidad de personajes novelescos. Neuman tiene la habilidad de saltar de una historia a otra para hacer sorprendentes carambolas.»







(Juan Carlos Palma, Mercurio)












«Andrés Neuman, de quien en alguna ocasión anterior acertábamos a decir que se estaba convirtiendo en el testigo excepcional de toda una generación, eleva, y en mucho, sus planteamientos narrativos. En la presente obra, escrita con una habilidad asombrosa, ofrece el proceso de formación de una amplia familia dispersa, en una nación de acogida, Argentina, tan esperanzadora como caótica... Auténtica literatura.»







(Pedro M. Domene, Diario Córdoba)












«Una interpretación humana de su Argentina natal y una charla serena con todos sus ancestros. Una novela de ficción autobiográfica, un género mestizo, de plena modernidad. Un festival de vida.»







(Manuel Vilas, Heraldo de Aragón)












«Andrés Neuman es hijo de músicos, y eso se nota. Se nota en su oído afinadísimo hacia los matices de las palabras, en su concepción lírica del idioma, en que el libro es una partitura de páginas abiertas que invita a la participación activa de los lectores. Me atrevo a decir que el motivo profundo que ha impulsado a Andrés Neuman a componer esta hermosa novela no es otro que el deseo de conmover a los muertos. Un nuevo brote de sensibilidad hacia la historia y sus mitos, su mejor libro hasta la fecha, el más complejo de todos, y el que lleva en sus entrañas una carga mayor de ambición literaria.»







(Eloy Tizón)


«Una obra necesaria en la trayectoria de Neuman, un libro que el autor debía escribir. En Una vez Argentina logra sus propósitos, creando en el lector una corriente de interés, de simpatía y cariño hacia unos estupendos personajes que, hasta muy poco antes, le eran del todo ajenos.»

(Rebeca Martín, Quimera)












«Parte de la lección literaria de Neuman consiste en la construcción moral y política de un narrador a medida que estructura el relato de su vida y de las múltiples vidas argentinas. También hay otros valores importantes de ponderar en este relato de la infancia a la madurez, y es la estructura de un relato que hilvana las experiencias con juicios dosificados. Andrés Neuman, literariamente, no nació ayer.»







(Miguel Ángel Quemain, Ojo Urbano, Ecuador)












«Una radiografía de la historia e intrahistoria de un país en la que todo -incluso los momentos trágicos- se registra sin aspavientos, con armoniosa serenidad y desde un sincero latido sentimental que llega a emocionarnos. Una prosa de muy buena calidad estética, en la que el lirismo tiñe a veces el tejido narrativo. Una novela que sobresale, entre las muchas inspiradas en similar asunto, por su pureza y verdad humana, por lo entrañable de sus personajes, por lo sugerente de sus recuerdos y, en definitiva, por el buen tino y los detalles de narrador que Andrés Neuman nos regala en estas páginas.»





(Luis Alonso Girgado, El Correo Gallego)





«Más allá de las diásporas, la entidad que alcanzan en el relato los lazos de sangre hacen que ese puñado de vidas dispersas logren constituir una trama sólida, un mundo único, una novela. Sólo un escritor muy dotado pudo lograrlo. La historia familiar que cuenta Una vez Argentina alcanza trascendencia desde su particularidad. Leerla es una experiencia vital y estética, es revivir la búsqueda, personal y colectiva, de identidad y de destino, es el esperado placer de encontrarse con el talento.»







(Raúl Brasca)
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«Un magnífico ejercicio literario al mismo tiempo que un ajuste de cuentas con el pasado, de la Argentina y de la propia familia del autor. Andrés Neuman es un escritor muy dotado que transita por el difícil territorio que lleva al horror y a la muerte, con un equipaje de esperanza y una mirada clara, siempre sin perder la dignidad, siempre manifestando un profundo conocimiento del ser humano, siempre salvándose por la ironía, siempre inventando la forma de hacernos mejores. Una novela analítica, introspectiva, aventurera, divertidísima, tierna, narrativamente compleja, emocionante, uno de los mejores títulos que he leído últimamente.»







(Félix Linares, EiTB)