Del cuento y sus alrededores

Elsa Drucaroff

 

Un varón está pariendo. Su mujer le toma la mano. Con el miembro y el vientre turgentes hace fuerza, empuja, lanza. Una voz masculina narra la experiencia biológica y culturalmente vedada a su género. Ritmo desbocado en la escritura y lucidez extrema logran crear ese presente absoluto del cuerpo, construir el terremoto de emoción, terror, vértigo, dolor, placer, sangre y tripas: el parto. El puja en el presente mientras en el pasado penetra, se entrega, es fecundado. Con esa apuesta tan riesgosa (tan lograda) se inicia “Otros hombres”, la primera sección de Alumbramiento: diez relatos donde de modos distintos los varones son puestos en jaque, no sólo sexualmente. Es una diferencia o un límite o irrupción inesperados, un mundo vecino terrorífico o tentador, o un personaje enajenado lo que acorrala a cada protagonista, lo empuja hacia lo otro, le pregunta quién es. Alumbramiento es un libro de cuentos y un homenaje al cuento, exhibición notable de las posibilidades del género y también reflexión sobre el oficio del cuentista. Pero hay mucho más para festejar que la técnica en la narrativa de Andrés Neuman. Toda su obra pregunta por las fronteras, los bordes. El destino o una curiosidad que se parece a un destino (las dos palabras titulan sendos relatos) arrastran al otro lado; el encierro, la cárcel de un rol, de una mentira, son motivos para pensar identidades y fronteras.

La sección “Miniaturas” maneja con precisión el relato breve o brevísimo, para el cual la inteligencia, el golpe de efecto y el remate son fundamentales. Aunque algunos cuentos se apoyan tal vez demasiado en la prestidigitación, en casi todos Neuman cala hondo. Cuando Sísifo explica por qué su condena es una bendición; cuando un paper académico vislumbra que la real posibilidad de conocer reside en la impotencia de la ciencia; cuando amantes que son “uno para el otro” quedan atrapados en la pesadilla de la simetría; cuando la sonrisa, la risa o incluso el miedo gatillan al final de cada breve lectura la inquietud, porque al mundo hay que pensarlo de nuevo, entonces los textos son llaves en miniatura y abren ventanas inmensas. Una tercera sección, “Lecturas”, debería llamarse “Escrituras”. Porque aunque sus cuentos homenajean a Borges, Gombrowicz y Queneau, o hacen personajes de entidades como el narrador o el punto de vista, más que guiñar el ojo a la crítica y a la teoría literaria en boga piensan un oficio. La batería teórica posmoderna es fascinante, pero encara los textos como efectos de significación, trabaja desde la lectura, no desde la escritura, ignora el trabajo con la imaginación, la construcción de mundo y personajes. Neuman juega agudamente también con una teoría literaria diferente, casi nunca sistematizada: una teoría de la escritura.

Por eso, aunque insólito, es casi natural que la voz ficcional calle al final del libro para que hable el escritor y ofrezca dos “dodecálogos de un cuentista”. Neuman hace entonces lo que sus relatos no hacen nunca (y por eso son buenos): muestra sus cartas. Generoso, pone su técnica a nuestra disposición. Aconseja, por ejemplo: «La voz del narrador tiene tanta importancia que no siempre conviene que se escuche»; «contar un cuento es saber guardar un secreto». Todo rigurosamente coherente con lo que venimos de leer, porque en cada cuento vive el misterio. Como el litopo, esa plantita que desvela al estudioso de “La ciencia”, cada uno nos negó algo de sí, dejó una zona a la que asomarnos en puntas de pie.

Los dodecálogos de Alumbramiento prueban que la madurez y precisión técnicas de Neuman no cayeron del cielo. Son el resultado de una profunda reflexión sobre su oficio. ¿Cuándo tuvo tiempo para eso este escritor, que acaba de cumplir 30 años y tiene muchos libros publicados? Es otro misterio que el libro, coherentemente, no responde.

(Página/12, Argentina, 6 de mayo de 2007)
Enlace al texto original


«Uno de nuestros autores jóvenes dotado de mayor personalidad y madurez. Un excelente cuentista. El libro despliega en amplias dosis el talento narrativo de Andrés Neuman. Impecables son los ‘Dodecálogos de un cuentista’, concebidos con la brillantez habitual.»
(Miguel García–Posada, Abc)

«El autor continúa experimentando, tanteando en busca de formas narrativas innovadoras, ensayando modalidades de relato y configurando historias que proporcionen al lector la suprema virtud de la sorpresa. Delatan la preocupación del autor por un género sobre el que ha reflexionado con agudeza. Destacan por su construcción ejemplar, que les permite, en efecto, dejar flotando, sin desarrollarlas, multitud de sugerencias. La soledad y la insatisfacción vital aparecen nítidamente representadas en relatos de gran densidad narrativa.»
(Ricardo Senabre, El Cultural)
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«Neuman apuesta por un género tan difícil como maravilloso. Personajes que están a medias de cruzar el espejo de sí mismos, y un lenguaje certero y que recorre como un río oculto las páginas. Neuman sabe sorprender, pero en él la sorpresa da la impresión de que estaba ya en la realidad que describe. Nos asoma a esas pequeñas fisuras que existen en el espejo de la realidad, y por ellas atisbar ya no el azogue del otro lado, sino el humo secreto que envuelve a esos personajes que quizá tienen, por último, nuestro mismo rostro.»
(Joaquín Arnáiz, La Razón)

«Neuman deslumbra con un relato en el que no duda en presentar a un hombre que intenta dar a luz. Así arranca este valiente libro en el que no faltan hallazgos. Andrés Neuman demuestra su incansable ambición narrativa cada vez que se enfrenta a una nueva obra.»
(Eva Día Pérez, El Mundo)

«En Alumbramiento, además de reducir a tinta un buen puñado de instantes, una de las promesas cumplidas de nuestra literatura actual reflexiona sobre la figura masculina en sus roles tradicionales y desliza en sus historias elementos para pensar acerca del mundo en que vivimos.»
(Carlos Contreras Elvira, Qué Leer)

«El libro de Neuman me rompió los esquemas. Cada vez que terminaba un relato trataba de convencerme para no leer el siguiente, para ser comedido con el placer de la lectura. Como lector no lo conseguí, me pudo la glotonería. Pero como crítico lo que recomiendo es racionar la dosis, dejar que los relatos reposen hasta la noche, para en la hora tranquila meditar sobre aquel personaje, aquella escena curiosa, o la frase sutil que es la clave para desvelar el secreto.»
(Pedro Gozalbes, Renacimiento)

«Disfruta con la búsqueda de la palabra. Su estilo es un juego continuo, lo que le convierte en un brillante defensor del género. La primera parte sirve como muestra de su atenta mirada y capacidad. El cuento que bautiza el libro nos acelera el ritmo. Ya estamos atrapados. Pero hay más. Mucho más. Los argumentos del libro en general, al ser de lo más variopintos, satisfacerán todos los gustos.»
(Pedro A. García Ramos, La voz de Galicia)

«La audacia formal de los textos ha permitido al autor demostrar, una vez más, por qué es una de las voces literarias de mayor prestigio y eco en el panorama español.»
(Belén Rico, El Día de Córdoba)

«En este libro el autor retrata a hombre en crisis que de manera ingeniosa, ágil y sorprendente resuelven distintas situaciones. Bocados de exquisita literatura que terminan con una breve reflexión acerca del mismo género del cuento.»
(Ángeles Peñalver, Ideal)

«Andrés Neuman se ha atrevido con Alumbramiento a hacer algo muy poco común en la literatura.»
(Elena Guisasola, Deia)

«Sin duda, la más fantástica de las propuestas de Neuman. Una insólita visión del papel de la masculinidad. Un extremo minimalismo. La concentración verbal es expresada de la manera más contundente. Recorre con maestría todos los recursos que propone la densidad de la prosa.»
(Pedro Domene, Diario Córdoba)

«En unos textos cargados de emoción, intensidad y, en muchos casos, buen humor, Neuman apunta, sugiere, advierte brevemente, sin subrayar pero sin dejar cabos sueltos, demostrando una vez más que el relato breve goza de una salud envidiable.»
(Javier Bozalongo, La Opinión de Granada)

«De sobra es conocida la calidad del autor a la hora de enfrentarse con cualquiera de los géneros literarios en su condición de creador todo terreno. En Alumbramiento se observa, no obstante, una vuelta de tuerca más a las habilidades de Neuman como cuentista.»
(Juan Carlos Sierra, La Voz de Cádiz)

«‘Una raya en la arena’ se trata de un relato bien construido y de ritmo impecable, que cuenta mucho más de lo que cuenta. La segunda parte del libro es para ese género que anida y crece en el seno del relato breve: el microcuento. Neuman salva bien esta segunda parte armándose de tanta habilidad como técnica y brindándonos algunas de las ideas más sólidas del libro. La tercera parte la saborearán con especial agrado los enfermos de libros, digamos que son unas páginas corporativistas o metaliterarias. Y las que a mí personalmente más me han gustado.»
(Txani Rodríguez, EiTB)

«En definitiva, he aquí un escritor apto para lectores refinados y activos, ideal para quienes disfrutan de esos autores que dejan entrever su demora por encontrar las palabras más bellas.»
(Rubén Arribas, Revista Teína)
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«Uno de los autores más originales y variados de las letras españolas. Andrés Neuman es un cuentista excepcional, que exuda literatura en cualquier página, destreza, imaginación, capacidad de observación, inclinación hacia las paradojas del existir.»
(Antón Castro, Blogia)
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«La segunda parte, tal vez la más conseguida, contiene una exhibición del talento de Neuman para la miniatura. Con su habitual desenvoltura para la frase corta, nos ofrece un ramillete de reflexiones, chistes, agudezas sobre los temas que le son más predilectos: la ambigüedad del deseo, la distancia entre el ser y sus sucedáneos, la educación sentimental de la primera infancia. Una epopeya en estilo menor de nuestras perplejidades cotidianas, una mirada tierna, lúcida, humorística al mundo que nos envuelve y que en ocasiones no coincide con la postales que tratan de retratarlo.»
(Luis Manuel Ruiz, La tormenta en un vaso)
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«La colección es sorprendente y cautivadora. Así como algunas historias conducen al extrañamiento más profundo, otras mueven a la risa desenfadada con igual naturalidad y disfrute.»
(Alejandro Cruz, Hoja por Hoja, México)

«Mantiene la atención y tensión del lector. Al finalizar la lectura, no me queda la duda que Andrés Neuman maneja con destreza y pulcritud el lenguaje y el relato breve. Sus atmósferas y universos tienen un toque personal que puede crear adicción, habrá que seguirle la pista.»
(Héctor González, Vértigo, México)

«Los cuentos dan en la diana. Sus argumentos y temas son tan originales como su voz: de hecho, el aspecto más notable del libro es el foco y la profundidad de la visión de Neuman, que le proporcionan nuevos ángulos de viejos temas y una porción de hallazgos mayor de la habitual.»
(Pablo Toledo, Buenos Aires Herald, Argentina)

«Cargado de humor, ironía, ternura, ingenio, Neuman aporta con su cuota de talento en frases cortas, una mirada subjetiva pero inteligente sobre nuestras perplejidades cotidianas.»
(PFT, La prensa, Argentina)

«Brillante escritor. Sorprende cómo el autor entiende el alma femenina y la dinámica de una pareja.»
(Quid, Argentina)

«Un libro de cuentos que seduce y emociona, que deslumbrará al lector y le permitirá descubrir a uno de los mejores cuentistas de su generación.»
(Silvina Friera, Página/12, Argentina)

«Sus relatos descolocan, inventan nuevas perspectivas para mirar lo cotidiano. La originalidad de concepción, así como la sutileza y el refinamiento en la resolución de lo concebido, distinguen los textos de este joven y ya maduro escritor con alta conciencia de su oficio.»
(María Rosa Lojo, La Nación, Argentina)

«El enorme placer de contar cuentos. Se trata de un libro a todas luces muy disfrutable: divertido, inteligente, ágil, muy agudo. Una prosa exquisita. Cada uno de estos relatos apunta a delimitar un territorio único, con personajes absolutamente singulares.»
(Susana Rosano, Clarín, Argentina)